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Gaza: antes de que sea demasiado tarde

  • Lourdes Oliverio
  • 13 ago 2025
  • 6 Min. de lectura

Actualizado: 15 ago 2025

por Lourdes Oliverio


No busco, con estas líneas, debatir con quienes consideran lo que sucede en Gaza como una “guerra contra el terrorismo”. Parto de que, desde la fundación del Estado de Israel, existe un proceso de usurpación y colonización de tierras palestinas, impulsado por las principales potencias imperialistas, empezando por Estados Unidos, que busca desde Israel expandir su influencia en Medio Oriente. No es un conflicto que haya comenzado hace dos años, aunque el genocidio que sufre el pueblo palestino se intensificó en ese período, en el que Netanyahu asesinó a más de 60.000 gazatíes. El sionismo es hoy una de las principales causas de muerte infantil en el mundo. En los últimos meses, el Estado de Israel ha llevado adelante un plan de hambruna que podría provocar la muerte de 470.000 personas en las próximas semanas. Mientras escribo esto, se conoció que el Consejo de Seguridad israelí aprobó un plan que implica la ocupación total de la Franja de Gaza (donde viven más de 2 millones de personas) y la creación de un gobierno alternativo. 


Además, el pasado domingo fueron asesinados seis periodistas, incluido el reconocido corresponsal de Al Jazeera, Anas al-Sharif, en un ataque aéreo perpetrado junto al hospital Al Shifa.  Este hecho se suma a un saldo aterrador: hasta julio de 2025, entre 174 y 186 periodistas y trabajadores de prensa han muerto en el conflicto, según la Federación Internacional de Periodistas (IFJ), un nivel de mortalidad que supera la primera y segunda guerra mundial. Todo, por supuesto, en nombre de la democracia.


No busco convencer a ningún sionista, sino reflexionar sobre qué podemos hacer quienes no queremos ser parte de una generación que deje pasar un genocidio sin reaccionar. En las últimas semanas, algo cambió en el algoritmo de Instagram: comenzaron a aparecer más videos e imágenes de lo que ocurre en Palestina. Durante los últimos dos años, la plataforma había limitado el alcance de este tipo de publicaciones. Algunos medios internacionales también se vieron obligados a mencionar el tema. No por arrepentimiento, sino por el alto costo político que empieza a tener el silencio, visible también en el amague de algunos gobiernos europeos de reconocer a Palestina como Estado. La hambruna genera repudio internacional y, hasta en Tel Aviv, jóvenes protestan contra el hambre y se niegan a enrolarse en el ejército.


Es lógico que esas imágenes provoquen malestar e impotencia. Incluso, muchas veces se llega a la conclusión de que estamos “bombardeados” de imágenes y que “no pasa nada”. Sin embargo, ¿realmente existe un exceso de imágenes? Diría que no, por dos motivos: persiste un enorme cerco mediático y, cuando se habla, hay temas que nunca están en foco. El 5 de agosto revisé las últimas 100 notas publicadas por Infobae con el tag “Gaza”: solo una mencionaba la palabra “genocidio” (en referencia a una pregunta a Trump), mientras que cinco asociaban “terrorismo” a los palestinos.


En El teatro de las imágenes, Rancière señala: “son antes que nada nuestros medios de comunicación los que han disimulado las imágenes de la masacre o que, justamente, las han dejado de lado, como algo que no nos cercanía directamente. No se trata entonces de suprimir el exceso de imágenes, sino de poner en escena su ausencia. La ausencia de ciertas imágenes en la selección de las que interesa mostrar, según el criterio de los encargados de la difusión”. Lo que los medios ocultan es, quizá, una de las puntas que debemos seguir para salir de la impotencia y pensar cómo actuar frente a un genocidio.


Intereses y financiamiento


En la mayoría de los análisis mediáticos sobre Palestina, se presenta la situación actual como consecuencia del ataque de Hamás del 7 de octubre de 2023. No hay referencia a la historia de colonización ni a los intereses del imperialismo en la región. Tampoco se menciona el financiamiento que recibe Israel de las potencias, ni el papel de ciertas empresas privadas que se benefician de este sistema.


Según Carlos Torralba en El País (2024): “Washington entrega anualmente en torno a 3.300 millones de dólares (3.100 millones de euros) en concepto de ayuda militar, que el Gobierno israelí utiliza para financiar la compra de armas al país norteamericano. EE UU también concede unos 500 millones de dólares anuales para reforzar los sistemas de defensa antiaéreos israelíes, principalmente la Cúpula de Hierro”.


El Comité Nacional Palestino de BDS impulsa el boicot a empresas cómplices del genocidio. Chevron genera miles de millones en ingresos para Israel mediante licencias de extracción de gas; Dell Technologies provee servidores y equipos al ejército israelí; Siemens construye un cable eléctrico que conecta colonias ocupadas con la Unión Europea; Microsoft desarrolla inteligencia artificial para uso militar; Carrefour entrega productos gratuitos a soldados en Gaza, al igual que McDonald’s, Coca-Cola y Burger King; Remax, Booking y Airbnb lucran con el negocio inmobiliario en las colonias.


Argentina tampoco está exenta. Javier Milei busca un tratado de libre comercio con Israel. En 2023, la empresa estatal israelí Mekorot (denunciada por violar el derecho al agua del pueblo palestino) firmó acuerdos con gobernadores argentinos, impulsados por el entonces ministro del Interior, Wado de Pedro, para desarrollar un “plan maestro” de manejo de aguas en el país.


Respuestas


Otra de las imágenes invisibilizadas son las de las protestas mundiales por Palestina. El 9 de agosto, en Argentina, más de diez mil personas se movilizaron sin que hubiera un solo móvil de televisión, ni siquiera de los medios que se presentan como “progresistas” como C5N. En 2023 y 2024, estudiantes de todo el mundo realizaron acampes y tomas en universidades prestigiosas, enfrentando riesgos académicos y represalias. Columbia, Harvard, Yale, la Sciences Po y la Sorbona fueron escenario de acciones; Durante 2025 en Londres marcharon más de medio millón de personas; hubo protestas en Estocolmo, París, Berlín, Atenas y otras ciudades del mundo.


¿Algún canal transmitió la marcha global por Gaza que partió desde Egipto para llevar ayuda humanitaria? ¿O la travesía de la flotilla en la que se embarcaron activistas como Greta Thunberg? No.


Silencio


El financiamiento de Estados Unidos y Alemania, el cerco mediático y el apoyo acrítico de Milei a Netanyahu son hechos evidentes. Ese vínculo forma parte de la política internacional de este gobierno y nos interpela como sociedad. Incluso circula el rumor de que Netanyahu podría visitar Argentina en septiembre. No es casual: así como Israel es el brazo armado del imperialismo en Medio Oriente, Estados Unidos busca afianzar su influencia en nuestro país. La proscripción de Cristina Fernández de Kirchner, las declaraciones del embajador Lamelas y la injerencia del FMI lo demuestran.


No se puede enfrentar al imperialismo en Argentina sin rechazar el genocidio en Gaza. Es tarea de quienes nos oponemos a sus planes construir un movimiento que denuncie la complicidad del gobierno argentino. Mientras tanto, referentes del “campo nacional y popular” que proponen una “argentina humana” guardan silencio, algunos incluso mantienen acuerdos electorales con figuras como Leandro Santoro, miembro del grupo parlamentario de “amistad con Israel”. Desde sus espacios sindicales y estudiantiles no convocan a ninguna acción, llegando incluso a declarar que “no es un tema que convoque a los estudiantes”.


Separar lo que ocurre en Argentina de lo que ocurre en Gaza no solo es poco “humano”, sino que es una estrategia fallida en la lucha contra el imperialismo.


Entonces


El genocidio en Gaza no es un hecho lejano: forma parte de una trama global de opresión, negocios y alianzas que también nos atraviesa como país. Callar, minimizar o separar las luchas solo beneficia a quienes nos están atacando. Romper el cerco mediático, denunciar a los cómplices locales e internacionales y organizar la acción colectiva es la única forma de no quedar, una vez más, en el lado equivocado de la historia.



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Lourdes Oliverio es estudiante de Ciencias de la Comunicación en la UBA. Es secretaria de Unidad Obrero Estudiantil del CECSo y militante de la juventud del PTS.


BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA

Martín, F. (20 de septiembre de 2023). Mekorot en Argentina, las aguas bajan turbias. Agencia de Noticias Tierra Viva. Recuperado de https://agenciatierraviva.com.ar/mekorot-en-argentina-las-aguas-bajan-turbias/ 

Redacción. (7 de marzo de 2025). Argentina busca un acuerdo de libre comercio con Israel. Israel Económico. Recuperado de https://www.israeleconomico.com/amlat/argentina-busca-un-acuerdo-de-libre-comercio-con-israel/ 

Palestinian BDS National Committee. (30 de noviembre de 2024). Guide to BDS Boycott & Pressure Corporate Priority Targeting [PDF]. BDS Movement. Recuperado de https://bdsmovement.net/Guide-to-BDS-Boycott 

BDS Movement. (14 de marzo de 2024). SIEMENS AND CHEVRON: STOP FUELING APARTHEID AND CLIMATE DISASTER. BDS Movement. Recuperado de https://bdsmovement.net/siemens-and-chevron-stop-fueling-apartheid-and-climate-disaster 

Torralba, C. (14 de abril de 2024). Estados Unidos y Alemania, los dos aliados que sostienen al ejército de Israel. El País. Recuperado de https://elpais.com/internacional/2024-04-14/estados-unidos-y-alemania-los-dos-aliados-que-sostienen-al-ejercito-israeli.html


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