Gobernar lo intangible: diferencias en el abordaje de la gobernanza de la IA entre China, la Union Europea y Estados Unidos.

por Melisa Ruggiero
Desde 2018, la Unión Europea, se propuso posicionarse como referente en innovación en materia de gobernanza y regulación de la inteligencia artificial (Comisión Europea, 2018). En los años siguientes promovió un modelo europeo de gobernanza de la IA centrado en la excelencia y la confianza. También busca fomentar la excelencia de la IA desarrollada en el continente para convertirla en competitiva a escala mundial: para ello facilita el desarrollo y la adopción de la tecnología en la UE, promueve la transferencia del laboratorio al mercado y garantiza que la IA sea funcional para las personas y contribuya al bienestar social. Además, aspira a construir un liderazgo estratégico en sectores de alto impacto como el medio ambiente, la salud, el sector público, la agricultura, la robótica y el transporte (Comisión Europea, 2025).
Paralelamente a la búsqueda de excelencia, la gobernanza europea de la IA persigue generar confianza mediante marcos jurídicos. Para ello la UE impulsó tres iniciativas legales: un marco europeo que proteja los derechos fundamentales y aborde los riesgos de seguridad asociados a los sistemas de IA; un régimen de responsabilidad civil, adoptado en 2022, que establece normas de responsabilidad en el ámbito digital y, en particular, sobre la IA; y una revisión de la legislación sectorial relativa a la seguridad (Comisión Europea, 2025). Un ejemplo concreto de este enfoque es la Ley de IA, vigente desde agosto de 2024, que establece obligaciones diferenciadas para proveedores y usuarios según el nivel de riesgo de los sistemas (Comisión Europea, 2024).
Aunque tanto China como los países occidentales promueven la cooperación y el papel de los organismos internacionales en la gobernanza de la IA, existen diferencias en sus enfoques. Como señalan Cuihong y Yin (2025), China adopta una ética confuciana y un enfoque centralizado, mientras que Occidente se apoya en una ética liberal y un modelo descentralizado. La ética confuciana prioriza el bienestar colectivo y concibe la relación entre individuo y sociedad como fundamento de una buena gobernanza; valora la armonía social y virtudes como la benevolencia, la justicia, la propiedad, la sabiduría y la confianza. En contraste, la ética liberal pone el énfasis en el individuo como base de las instituciones sociales y se apoya en principios de equidad, libertad individual, derechos y la noción de contrato social (Cuihong & Yin, 2025).
En cuanto a los modelos de gobernanza, China opta por un enfoque centralizado en el que el gobierno desempeña un papel activo en la orientación y el fomento del desarrollo tecnológico mediante políticas, inversiones y regulaciones, buscando equilibrar intereses sociales e individuales. Occidente, en cambio, favorece un modelo descentralizado o de múltiples partes interesadas, donde las discusiones sobre riesgos, objetivos regulatorios e incentivos se desarrollan a través de principios voluntarios y estándares que guían el despliegue práctico de la tecnología; para este enfoque, la gobernanza de la IA debe ser colaborativa y contar con la participación de diversos actores (Cuihong & Yin, 2025).
Estas diferencias entre China y occidente que señalan Cuihong y Yin (2025) pueden leerse con mayor precisión si se las atraviesa con las cuatro dimensiones de la ciber soberanía identificadas por Creemers (2020): el objeto de la reclamación de soberanía, su naturaleza jurídica, sus objetivos (territorialización e indigenización) y los medios empleados para realizarla. Al aplicar este esquema a la Unión Europea y a Estados Unidos, se observa que ninguno de los dos adopta la lógica defensiva territorial china, pero tampoco convergen entre sí, viendo que cada bloque ejerce una forma distinta de soberanía tecnológica.
En el caso europeo, el objeto de la regulación no es el ciberespacio como territorio a defender, sino el individuo y sus derechos fundamentales. La Ley de IA (2024) no busca, como las chinas sobre Síntesis Profunda o Recomendación Algorítmica, determinar que contenido puede circular según criterios de orientación política e ideológica, sino clasificar los sistemas de IA según su nivel de riesgo para las personas (Comisión Europea, 2024). La naturaleza de los reclamos tampoco es la de una autoridad estatal única y suprema, sino la de una soberanía compartida entre 27 Estados miembro y ejercida a través de instituciones supranacionales, lo que Creemers (2020) llamaría una fragmentación del objeto de la soberanía entre gobiernos nacionales. Sin embargo, el objetivo de indigenización sí encuentra un paralelo parcial: la búsqueda europea de excelencia y competitividad global (Comisión Europea, 2025) responde a una preocupación similar a la china por no depender de proveedores extranjeros, aunque en el caso europeo esta preocupación se articula como autonomía estratégica digital antes que como soberanía territorial en sentido estricto, y sus medios son predominantemente legal-regulatorios (marcos de responsabilidad civil, revisión de legislación sectorial) más que de indigenización productiva directa.
Estados Unidos, por su parte, presenta una tercera variante, que ni el modelo europeo ni el chino permiten explicar del todo. Mediante la revocación en enero de 2025 de la orden ejecutiva 14110 de la administración Biden, la cual había impuesto obligaciones de transparencia y evaluación de riesgo para sistemas de IA de uso dual (The White House, 2025), la administración Trump lanzó en julio de 2025 el America's AI Action Plan, cuyo objetivo explícito es que el país alcance y sostenga el "dominio global" en IA mediante un marco "mínimamente gravoso" de regulación (The White House, 2025). A diferencia de China, donde la soberanía se ejerce primariamente hacia adentro (controlando contenido y operaciones dentro del propio territorio) y se proyecta hacia afuera como reclamo de igualdad entre Estados, Estados Unidos invierte esta lógica: desregula puertas adentro para maximizar la velocidad de innovación privada, y en diciembre de 2025 avanzó incluso hacia la anulación de regulaciones estatales consideradas costosas mediante una orden ejecutiva que crea un marco federal único y habilita litigios contra leyes de estados como Colorado (Executive Order 14365, 2025; White & Case, 2026). Al mismo tiempo, proyecta su soberanía tecnológica hacia afuera no mediante un reclamo de igualdad soberana entre Estados, como hace China en su Iniciativa de Gobernanza Global de la IA, sino mediante la exportación activa de su propio stack tecnológico de IA como estándar global, buscando que el mundo dependa de la infraestructura estadounidense antes que de la china (Wiley, 2025). En términos de las cuatro dimensiones de Creemers (2020), el objeto de la soberanía estadounidense es la competitividad nacional frente a China más que el ciberespacio doméstico. La naturaleza de su reclamo es hegemónica-competitiva antes que territorial-defensiva, su objetivo no es la indigenización sino la maximización de la ventaja de origen; y sus medios combinan la desregulación interna con la promoción activa de la exportación tecnológica y el control de las exportaciones de semiconductores hacia China.
Este contraste de tres lógicas, china (territorial-defensiva, centrada en el control del contenido y la indigenización productiva), europea (supranacional-garantista, centrada en el riesgo individual y la autonomía estratégica) y estadounidense (hegemónica-competitiva, centrada en el dominio global mediante desregulación interna y exportación tecnológica) confirma mi idea que la gobernanza de la IA que diseña cada Estado (o bloque) responde a su propia construcción de intereses (Herrero, 2010; Porcelli, 2013), y la noción de soberanía que cada uno moviliza no es un concepto neutro y universal, sino que se articula de manera distinta según la cultura política, la estructura institucional y el lugar que cada actor ocupa en la competencia geopolítica por el liderazgo en inteligencia artificial.
Bibliografía
Creemers, R. J. E. H. (2020a). China’s Approach to Cyber Sovereignty. Konrad-Adenauer-Stiftung. https:// www. kas. de/ docum ents/ 252038/ 79953 58/ China% E2% 80% 99s+ Appro ach+ to+ Cyber+ Sover eignty. pdf/ 2c691 6a6- 164c- fb0c- 4e29- f933f 472ac 3f? versi on=1. 0&t= 16061 43361 537
Cuihong, Cai, y Yin Jiahui. 2025. "Cultural and Ethical Foundations of AI Governance Divergence: A Comparative Analysis of China and the West." Política Internacional VII, no. 1 (2025): 215-233. https://doi.org/10.5281/zenodo.14473453.
European Commission. 2018 "Digital Day 2018: EU Countries to Commit to Cross- Border Digital Initiatives” https://ec.europa.eu/commission/presscorner/detail/en/ip_18_1381.
European Parliament. "Ley de IA de la UE: Primera Normativa Sobre Inteligencia Artificial." 2024. https://www.europarl.europa.eu/topics/es/article/20230601STO93804/ley-de-ia-de-la-ue-primera-normativa-sobre-inteligencia-artificial.
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Porcelli, Emanuel. 2013. “Lo esencial es invisible a los ojos. El Constructivismo en las Relaciones Internacionales.” En Relaciones Internacionales: Teorías y debates, editado por E. Llenderrozas, 65-105. Buenos Aires: Eudeba.
Herrero de Castro, Rubén David. 2010. "El concepto de interés Nacional." En Evolución del concepto de interés Nacional, 17-38. Madrid: Instituto Español de Estudios Estratégicos; Ministerio de Defensa.Charles Roger, Jacint Jordana, Adam Holesch



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